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Il Tempio di Giove Olimpio
Questo immenso edificio sacro, uno dei più grandi in assoluto dell’antichità, presenta numerose singolarità rispetto ai canoni costruttivi dei greci: periptero eptastilo, con una superficie complessiva di poco meno di 6500 mq., era diviso all’esterno da mezze colonne con un diametro di ben 4,50 m aggettanti da una parete piena intercolonnare. Costruito nel periodo più splendido della storia di Akragas, questo immenso tempio, alto più di trenta metri, presentava una soluzione del tutto nuova dal punto di vista architettonico: i telamoni, colossali figure umane, elementi decorativi e partecipi assieme alle colonne della funzione portante. Uno di essi fu ricomposto intorno alla metà dell’Ottocento da un archeologo agrigentino. Il calco, l’originale è esposto nel museo archeologico, è steso al suolo nello spazio della cella. Gli akragantini avevano quasi portato a termine la costruzione del colossale edificio, quando la città venne presa dai Cartaginesi, i quali lo saccheggiarono e ne devastarono l’interno, senza riuscire però a demolirlo. Il tempio rimase in piedi sino al medioevo quando, a poco a poco, rovinò completamente
 
testo in spagnolo tratto dal libro di Pietro Arancio "Agrigento el Valle de los Templos - Historia - Monumentos - Iglesias - templos - Museo Regional" KREA EDIZIONI - 2005....GUÍA PRÁCTICA Y ARTÍSTICA A TODO COLOR. INCLUYE MAPA TOPOGRÁFICO -  € 20,00 en vuestro domicilio
Ni siquiera el enorme cúmulo de ruinas, derribadas desordenadamente por toda su vasta área, puede darnos una idea de aquello que fue el templo de Júpiter Olímpico de Akragas. Era famoso en todo el mundo antiguo, tanto por sus colosales dimensiones como por su estructura, realmente originales, que lo convirtieron en uno de los mayores monumentos de la antigüedad y un “arquetipo”, un unicum de la arquitectura griega. De estilo dórico, como todos los templos agrigentinos, pseudo-períptero heptástilo con treinta y ocho semicolumnas adosadas al muro perimetral y la misma cantidad de gigantescas figuras de telamones y cariátides que llenaban el espacio vacío de los largos intercolumnios. Con 113.20 m. de largo, 56.60 m. de ancho y casi 40 m. de altura, tenía una superficie de 6.500 m2. La columna, de casi 20 m. de altura, tenía un diámetro de 4.30 m. en el imoscapo (3.25 m. en el sumoscapo) y estrías talmente amplias que podían esconder un hombre. En la construcción, iniciada en el año 480 a. C., se emplearon treinta mil esclavos cartaginenses y los trabajos duraron alrededor de 80 años. Los estudiosos que se han ocupado del Olimpeión agrigentino no siempre se han puesto de acuerdo sobre las medidas del templo. Sobre las perimetrales, cada quién da su opinión, mientras que sobre la altura total de la construcción y sobre la altura de la columna, o bien se pronuncian en forma poco clara o evitan el argumento. Nosotros nos hemos remitido a aquellas que más se acercan a nuestras medidas y a nuestros cálculos pero, para mayor satisfacción del lector, referimos también las medidas publicadas por cuatro arqueólogos que, en épocas diferentes, se ocuparon de nuestro templo: 1) Duque de Serradifalco – Antichità della Sicilia - vol. III Edic. 1.836 – Ilustraciones XII y XXVI - pag. 62. Escribe: 429.4 palmos de largo. 215.10 palmos de ancho - columna de 65.3 palmos de altura - 142.37 palmos de altura total del templo. Estas medidas, convertidas en metros, nos dan: 110.80 m. x 55.50 m.; altura del templo: 36.72 m.; columna 16.83 m. con un diámetro de 3.51 m. en el imoscapo. 2) Pirro Marconi – Agrigento - Edic. Vallecchi, Florencia, 1.929; Templo B (Olimpieión o de Júpiter Olímpico) pag.58. Escribe: 112.70 m. de largo – 56.60 m. de ancho – altura del templo hasta la cornisa, 32 m. – columna de 18 m. con 4.30 m. de diámetro en el imoscapo. 3) Anselmo Prado - Il tempio de Giove Olimpico in Agrigento – escribe: 113.20 m. de largo, 56.60 m. de ancho - altura hasta la cornisa, 32.96 m. – columna, 19.44 m. de altura con 4.42 m. de diámetro en el imoscapo. 4) Pietro Griffo – Agrigento - Guida ai monumenti e agli scavi. Edic. 1.955 - escribe: 112.60 m. de alto; 56.30 m. de ancho; altura total del templo, no se pronuncia - columna de casi 17 m. con un diámetro de 4.42 m. en el imoscapo. Si a las alturas totales referidas por Marconi y Prado agregamos la altura del tímpano, desde la cornisa hasta el frontón, que por regla general era igual a un octavo de la longitud de la cornisa del frontón, alcanzamos fácilmente los 40 metros. Ciertamente, era grandioso e imponente. Los dos frontones, de más de 16 m. de altura, estaban ricamente decorados con esculturas en alto relieve desde el capitel hacia arriba. En el tímpano oriental estaba esculpida la “Gigantomaquia” o guerra de los gigantes contra Júpiter y en el tímpano occidental, la guerra de Troya. En la antigüedad se encontraban otros ejemplos de templos con figuras humanas en función de cariátides, pero ninguno igualaba éste en grandeza y belleza. Destruido una primera vez en el siglo VI d.C. por la aplicación del ya famoso Edicto de Olimpia, fue destruido por segunda vez el 19 de Diciembre de 1.401 cuando, en una noche de tempestad, por desidia de los hombres, como dijo Fazello, cayeron al suelo los últimos restos del ángulo sudeste y, una tercera vez, en 1.750 cuando el Obispo de Agrigento, Monseñor Gioeni, utilizando el templo como cantera de piedra, hizo construir un brazo del puerto de Porto Empedocle. Parece que se debe registrar una cuarta destrucción llevada a cabo en 1.130 por el Obispo Gualtiero que cogió “lápides magnos de civitate veteri” para construir un castillo en defensa de la Catedral. PROBLEMAS ESTRUCTURALES - Algunos problemas de carácter estructural han abierto una añeja pero interesante polémica entre los estudiosos. Los problemas más controvertidos han sido siempre la compleja arquitectura del templo, la cantidad y posición de los gigantes en la construcción y el número y ubicación de las puertas de acceso. EL NÚMERO DE GIGANTES Y SU POSICIÓN EN LA CONSTRUCCIÓN - La hipótesis más común habla de treinta y ocho gigantes, igual al número de semicolumnas de la pseudo-perístasis, situados en la parte externa del templo, en los intercolumnios, a una altura de casi dieciocho metros del suelo. Muchos estudiosos, tanto italianos como extranjeros, se han ocupado del Olimpeion y, por lo tanto, muchas son las hipótesis formuladas sobre el número y la posición de las gigantescas figuras en la parte superior del templo. Sería demasiado largo enumerarlas todas y exponer sus ideas. De cualquier manera, no podemos dejar pasar desapercibida la obra del profesor agrigentino Anselmo Prado, puesto que su idea nos parece la más lógica de todas las presentadas hasta ahora. Después de apasionadas e inteligentes investigaciones, el profesor Prado publicó un importantísimo estudio sobre el “Templo de Júpiter Olímpico en Agrigento”. Como tantos otros, sitúa los telamones en el muro perimetral del templo entre los intercolumnios, pero los coloca, y aquí está la nueva idea, en el centro de grandes ventanas intercolumnares que, con 7.61 m. de altura y 3.45 m. de ancho, además de alojar a los gigantes servían para iluminar los ambulacros. A esta misma conclusión llega el profesor Pietro Griffo. Solo les divide una cuestión de plintos bajo los pies y de ábacos sobre la cabeza de las gigantescas figuras. Nos puede dar cierta idea de la grandiosidad del Olimpeión, de sus características arquitectónicas, de su estructura original y de su particular e imponente belleza el arquetipo en corcho ideado por el profesor Prado y construido por Domenico Lazzaro. A partir de 1.401, el escudo heráldico del municipio de Agrigento está constituido por tres gigantes que sostienen sendas torres, con el lema “Signat Agrigentum Mirabilis Aula Gigantum”. Son los mismos gigantes del templo de Júpiter que, siendo los últimos que quedaban en pie, cayeron al suelo la noche del 9 de Diciembre de 1.401, “por desidia de los hombres e injuria de los tiempos”. LA FUNCIÓN DE LOS GIGANTES - Las gigantescas estatuas tenían tres funciones en el conjunto de la construcción: una estática, una estética y una alegórica (Ilustración V). FUNCIÓN ESTÁTICA - Dado que el intercolumnio tenía 8.20 m. de largo, no era posible hacer un epistilo monolítico. Por lo tanto, se hizo con dos bloques que se encontraban en el centro mismo del intercolumnio, es decir, en el vacío. Para evitar que el enorme peso del entablamento descargara sobre la parte más débil del arquitrabe (es decir, el punto de conjunción), el arquitecto Feace ideó los gigantes que, junto con los pilares a los cuales estaban adosados y encajados, apuntalaban el epistilo justo en el punto de conjunción de los bloques y sostenían y soportaban su considerable peso. Un pie de gigante, recientemente encontrado entre las ruinas, nos hace creer que las colosales figuras tenían los pies separados. La distancia entre los pies, tomada desde el exterior, era de 2.10 m., es decir, igual a aquella tomada desde la parte externa de los codos. Esto demuestra que los gigantes eran figuras portantes. FUNCIÓN ESTÉTICA - Tratándose de un templo pseudo-períptero, la fachada resultaba plana, uniforme. Las estatuas rompían la uniformidad del muro y de la falsa columnata y daban un aspecto original al conjunto. FUNCIÓN ALEGÓRICA - Los gigantes habían osado declarar la guerra a Júpiter y habían sido derrotados. Júpiter los castigó, condenándolos a soportar grandes pesos; el primero en ser castigado fue Atlas, que tuvo que cargar nuestro mundo sobre sus poderosos hombros. En el centro del área del templo se ve la copia de un ejemplar de gigante cuyas partes fueron unidas por Raffaello Politi en el siglo pasado y cuyo original se puede admirar, colocado de pie, en el Museo Regional. Algunas partes de otros gigantes se han encontrado, en otras ocasiones, en la parte meridional del monumento. De una escultura del siglo XVI que representa el escudo heráldico de Agrigento, hemos comprendido que los gigantes del templo eran de sexo diverso. Muy probablemente se trataba de diecinueve telamones y diecinueve cariátides que se alternaban con las columnas y entre ellos mismos. Las tres colosales cabezas de gigante encontradas por Marconi en 1.928 y hoy expuestas en el Museo Regional, además de contar con huellas de estuco blanco en la boca y en los ojos, parecen tener características somáticas de tres razas diferentes. Seguramente pertenecían a un asiático, a un africano y a un europeo. UBICACIÓN DE LAS PUERTAS DE ACCESO - Siempre resulta una discusión encendida la relativa a la ubicación de las puertas de acceso al templo. La hipótesis más común y aceptable prevé dos de ellas en los intercolumnios extremos de la fachada oriental. EL NOMBRE DEL TEMPLO - Del nombre de este monumento, Júpiter Olímpico o simplemente Olimpeión, estamos seguros tanto por las innumerables pruebas de los historiadores competentes como por las particulares características arquitectónicas. Júpiter (o Zeus) era el omnipotente jefe supremo del Olimpo, padre de los dioses y de los hombres. Cuando sacudía la cabeza enojado, temblaban la tierra y el cielo. Era dueño del rayo y del trueno, con los cuales expresaba su voluntad o castigaba a los culpables y aniquilaba a sus enemigos. Tenía los cargos de Tonante, Pluvio, Fidio, Hospitalario, Polieo y Olímpico.
 
 

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